El museo

como dispositivo etnográfico

/ TRAYECTOS INVISIBLES: ETNOGRAFÍA MULTIMODAL Y DIVULGACIÓN

A. 300 cotidianidades relatadas en 13 instantes

B. ¿De quién es la voz en la exposición?

C. Consideraciones narrativas

a. 300 cotidianidades relatadas en 13 instantes

La narrativa etnográfica mediada por el museo fue una apuesta por democratizar la ciencia.

Cuando se piensa en alternativas de divulgación, surge el desafío de identificar el canal más adecuado para comunicar los resultados del trabajo investigativo. En nuestro caso, la narrativa etnográfica —mediada por el museo— constituyó una apuesta por democratizar el conocimiento científico y expandir el alcance de nuestra investigación. Consideramos que el museo posee un alto potencial para establecer conexiones relacionales entre la academia y la sociedad, lo que permite cuestionar la asociación elitista y excluyente que se le suele atribuir a este espacio, al tiempo que posibilita la renegociación de los roles de los actores involucrados (curadores, investigadores, museógrafos, actores sociales y público).

Asimismo, el contexto del museo permite producir conocimiento analítico a través de intervenciones experimentales en la realidad, desarrolladas de manera colaborativa. Esto implica la creación de escenarios inspirados en la vida cotidiana, susceptibles de ser indagados, criticados y resignificados; la exploración de diferentes formas de conocer, actuar y transformar el mundo, en detrimento de declaraciones inequívocas que subestiman el contexto y los procesos contingentes; la habilitación de canales para la reacción, la respuesta o la retroalimentación frente a los temas presentados; la generación de posibilidades de sensibilización y compromiso social; y, en última instancia, la construcción de un campo de intervención activa, más allá del rol pasivo de espectador o analista (Martínez, 20231; Bjerregaard, 20202).

Fueron valiosas las ventajas prácticas que ofrece el museo, por su carácter controlado tanto en términos espaciales como en su capacidad de recibir una audiencia diversa, desde niños hasta adultos mayores (EVE Museografía, 2024)3. Por otro lado, difícilmente otro lugar ofrecería las posibilidades de exponer, interactuar y desplegar instalaciones inmersivas que encarnaran al público en la exigente actividad del reciclaje de base. Así, se generaron distintas sensibilidades en casi 9000 personas que tuvieron la oportunidad de verse cara a cara con decenas de recicladoras, empujar un triciclo de reciclaje cargado, percibir el aporte que hacen a la ciudad y al ambiente, o dimensionar la recolección de una semana y sopesarlo con el tiempo y beneficio económico que implica.

Con esta perspectiva, comprendiendo la exposición como una forma activa de investigación en sí misma (Bjerregaard, 2020)4, la muestra buscó conectar con cada persona que la visitara, invitándola a reflexionar sobre el rol de la ciudadanía en esta actividad. Se habló desde la experiencia, pero también desde la necesidad de encontrar soluciones concretas que mejoren las condiciones de recolección para las recicladoras. Se apeló para esto a la función social del museo cuando es “tomado” por instalaciones que median la información académica desde un acercamiento performativo, planteando otro tipo de conexión con los visitantes. Así, la exposición buscó no solo transmitir información, sino activar una experiencia sensorial y afectiva, explorando registros visuales, auditivos, táctiles e incluso emocionales.

Esta estrategia responde a una concepción multisemiótica de la etnografía, que entiende que el conocimiento también se construye desde el cuerpo, el afecto y la percepción situada.

Cabe recalcar el minucioso trabajo del equipo a cargo de la curaduría, museografía y montaje, que hizo un esfuerzo constante por reivindicar lo hecho a mano, como la labor del reciclaje, evitando soluciones industrializadas que podrían conectar con menor intensidad con el público. De esta manera, casi toda la exposición fue desarrollada a partir de materiales comprados a las recicladoras; y, con excepción de las cédulas de sala, todos los textos colocados en la exposición fueron dibujados a mano sobre las paredes y soportes. Esta apuesta artesanal requirió un esfuerzo considerable y obligó a administrar la estética del error como una potencialidad.

Acorde al espíritu de la exposición, se buscó además evitar cualquier tipo de material que no pudiera ser reciclado, ya que todos los espacios serían desensamblados y entregados a las recicladoras para su posterior venta, una vez cerrada la exposición.

Igualmente, se intentó que la exposición respondiera a los tiempos de las recicladoras: los periodos largos de exposición, los horarios, y la apertura en fin de semana. La hora de inauguración se fijó por la mañana, entre semana, en un día y hora pactados con la directiva de las recicladoras, para que pudieran acudir la mayoría de las recolectoras.

1. Martínez, F. (2023). How to make ethnographic research with exhibitions. En Sánchez Criado y Estalella (Eds.), An Ethnographic Inventory (pp. 73-83). Routledge. 

2. Bjerregaard, P. (Ed.). (2020). Exhibitions as research: Experimental methods in museums. Routledge.

3. EVE Museografía. (09 de septiembre de 2024). Museos y concepto de agencia. https://evemuseografia.com/2024/09/09/museos-y-concepto-de-agencia/