El museo

como dispositivo etnográfico

/ TRAYECTOS INVISIBLES: ETNOGRAFÍA MULTIMODAL Y DIVULGACIÓN

A. 300 cotidianidades relatadas en 13 instantes

B. ¿De quién es la voz en la exposición?

C. Consideraciones narrativas

c. Consideraciones narrativas

Teniendo en cuenta la extensa data disponible, producto de 18 meses de trabajo del proyecto, la selección de temas para expresar la situación del reciclaje de base en las ciudades estudiadas resultó un ejercicio complejo.

La exposición estuvo planeada para recibir a un público de todas las edades. Se concibió como un dispositivo etnográfico de reflexión para activar el diálogo, buscando incidir a nivel comunitario, como un reforzamiento del tejido social, barrial y ciudadano; a nivel institucional, involucrando a tomadores de decisiones de instancias técnicas y gubernamentales; y a nivel normativo, para repercutir en la política pública relacionada con las personas que realizan el reciclaje de base como medio de vida. Además, la apertura estuvo planificada para coincidir con el inicio de la etapa de intervención del proyecto, lo que permitió que los diversos grupos de investigación usaran el espacio como dispositivo de sensibilización, diálogo y comprensión de la compleja problemática que rodea al reciclaje de base.

El objetivo, además de abordar el trabajo académico desarrollado por el proyecto, fue mostrar las invisibilizadas condiciones en las que se realiza el reciclaje de base. Al mismo tiempo, buscó reforzar un mensaje clave: la ciudadanía juega un rol fundamental para mejorar —o al menos no entorpecer— el trabajo de las recicladoras de base. Para esto, se relató su labor desde la propia actividad, recorriendo sus distintos momentos clave: recolección, acopio, comercialización, entre otros. Se hizo combinando tres elementos: el espacio-tiempo, lo lúdico y la mediación.

Decantados por recrear el trabajo de campo en experiencias inmersivas y resaltar el esfuerzo durante las jornadas cotidianas del reciclaje de base, las 13 salas diseñadas reforzaban, al mismo tiempo, una temporalidad específica, tomando lo efímero como recurso narrativo (un día de recolección, una semana de trabajo, dos horas armando una paca, quién recoge hoy en Cuenca, línea de tiempo del asociacionismo…); el peso en kilos de los materiales mostrados; y el valor económico, traduciendo cada material exhibido en su precio de venta real, para recordarle al visitante que el reciclaje de base es, ante todo, una actividad de subsistencia.

Todas las salas fueron diseñadas para ser recorridas sin mediación, contando con breves textos en un lenguaje que evitaba tintes técnicos o académicos, acorde a la composición de las salas, que buscaba ser concreta y delineada. No obstante, se hizo un gran esfuerzo para asegurar la presencia permanente de personal de mediación que pudiera profundizar —de acuerdo con el variado público— en la rica narrativa respecto a los temas abordados en la exposición, pero también sobre el trabajo interdisciplinario desplegado por el proyecto.

En este marco, los visitantes descubrieron que el reciclaje responde a dimensiones personales, barriales, organizacionales, institucionales, normativas, sociales, económicas, ciudadanas e industriales. Pero, sobre todo, evidenciaron la necesidad de un vínculo de mutuo provecho con las recicladoras, quienes recorren cada una de las calles de la ciudad.