Uno de los espacios más interactivos de la exposición se fue creando con la participación activa del público. A partir de un mapa de Cuenca, los visitantes marcaron su zona de residencia con una tachuela y reflexionaron sobre su conocimiento —o desconocimiento— del reciclador o recicladora de su barrio, utilizando un sticker.
Este ejercicio, ubicado junto a las fotografías de las recicladoras, permitió reconocer sus rostros y establecer una conexión más cercana y personal. La actividad sirvió como un espacio de recolección de información y consolidó la experiencia expositiva, invitando a la reflexión sobre la presencia cotidiana de las recicladoras en la ciudad.
El resultado fue sorprendente: 1378 interacciones mediante tachuelas, que incluso sobrepasaron los límites del mapa de Cuenca. Sin embargo, solo 447 personas afirmaron conocer al reciclador o recicladora de su zona.
